Martes, 25 Abril 2017 15:41

Soy mi Trabajo: Cooperativa Cartoneros Unidos

Escrito por  La Brújula

Carreros y cartoneros de distintos puntos de Rosario se vienen organizando desde hace años para realizar su trabajo con dignidad y de forma sostenible en el tiempo, para así poder mantener a sus familias. La Cooperativa Cartoneros Unidos es un eslabón importante en la lucha por sus derechos y por ser reconocidos como trabajadores, con un rol fundamental en la recuperación de residuos de la ciudad. Sin embargo, el 31 de marzo pasado entró en vigencia la Ordenanza Municipal Nº 8726 que prohíbe la tracción a sangre y, de esta manera, se les quitó la posibilidad de trasladarse usando caballos en sus carros.

Frente a esta situación y la inminente pérdida de su fuente de ingresos, los trabajadores exigen que se revea la normativa y se planifique una gestión de residuos con inclusión social. Nos acercamos hasta el Barrio Industrial para conocer las historias de carreros que -con sol, lluvia o frío- salen todos los días a la calle para ganarse la vida; enfrentando muchas veces discriminaciones y hasta hostigamientos. Te invitamos a conocerlos.

Trabajo realizado por el Equipo de Fotografía y Cronistas de la Cooperativa de Comunicación La Brújula 

 

  

 

Claudia Serrano

Integra la Cooperativa hace cuatro años, pero lleva 14 años trabajando. “Tanto mi marido como yo y nuestras familias somos carreros. Estamos acostumbrados a andar con el caballito y el carro, así como también mis hijos”, cuenta. Es por ello que no está dispuesta a entregar su caballo, más allá de lo que disponga la ordenanza municipal: “Ahora estamos parados, por lo menos tenemos una ayuda de la Cooperativa y de la de la Asignación Universal por Hijo, gracias a eso podemos vivir. Tenemos la yegua encerrada, porque no podemos laburar de la única manera que podíamos hacerlo”.

En este contexto, el día a día se convierte en un desafío casi imposible de sobrellevar. Claudia remarca que su trabajo “significa una ayuda para la familia, traer la comida para los hijos porque del carro sacaba de todo, hasta ropa y zapatillas”. “Ahora todo bajó porque las cosas están más caras. Tengo tres chicos y sin esto tengo una mano atada. Por eso lo único que queremos es trabajar, con el carro o lo que sea. Aparte no sé lo que quieren, si antes porque no trabajábamos éramos vagos y ahora que lo hacemos nos lo quieren quitar”.

 

Dante Paz

Trabaja hace ocho años en la Cooperativa: “Empezamos como un juego y salió un trabajo serio; porque uno se va en el carro cuando es pendejo en chacota, pero ya cuando viene familia se pone serio porque hay que mantenerlos”, relata.

Al igual que para sus compañeros, la ordenanza no fue bien recibida. “La noticia nos cayó mal a todos, a mí y mi familia nos puso a pensar en qué hacer, porque esta es una forma de laburo que se tiene en cuenta. Es que para nosotros hay laburo, pero son changuitas, que te duran un mes, una semana; y después tenés que volver al carro y a todo. Si me sacan el carro, me están sacando la fuente de laburo”, asegura.

Pero también sabe que su reclamo debe ser escuchado por las autoridades: “Si la Municipalidad quiere que no haya esto, sería bueno que nos den un trabajo digno, que pueda mantener a mi familia sin tener que subirme arriba de un carro. Mientras tanto no queda otra que seguir trabajando, es la única forma de mantenerlos. Y es que mi trabajo es lo que tengo”.

 

 

Carlos Mieres

Es carrero hace 17 años y hace 16 que pelea “por el sistema de los carros”. “Año tras año hemos venido pasando proyectos de trabajo, pero no nos escucharon. El 30 de marzo dijeron ‘basta de la tracción a sangre’ y nos cortaron por la mitad, porque veníamos supuestamente en un buen diálogo”, lamenta con indignación.

La realidad de los trabajadores es alarmante: “Estamos mal porque esto salió de rompe y raje, con una ordenanza y hay que decir que de los ítems lo único que se está cumpliendo es la quita del caballo, con lo cual nos quedamos en la ruina, sin nuestra herramienta de trabajo”, señala. Y afirma que su trabajo “es todo”. “Esto es un trabajo que lo inventamos nosotros, porque donde no había trabajo, creamos uno digno. No fuimos a robar, no fuimos a hacerle mal a ninguno y no vivimos para eso, así que lo que pensamos y buscamos es vivir dignamente, no joder al otro”.

Carlos considera que “la Municipalidad tendría que pensar un poquito mejor las cosas y no actuar bruscamente, porque esto lleva a una pelea del pobre contra el pobre”. “Cuando sacaron el Plan Andando hubo muchos compañeros muertos por robarles el caballo; ahora pasa lo mismo, nos sacan el caballo y se los están regalando a los ricos. Siempre el pobre es el más damnificado y es que nosotros en verdad sentimos que estamos mal”.

 

Mónica Crespo

“Cuando en Argentina todo se vino abajo, empezamos a buscar una manera de salir adelante y entonces tuvimos que crear nuestro propio trabajo, el reciclaje”, explica Mónica, con 16 años de trabajo en la Cooperativa que respaldan cada una de sus palabras. Coincide con sus compañeros en que “la noticia de la ordenanza cayó muy mal”: “Siempre les digo que se fijen en el ser humano, está bien que la protectora se fije en el animalito; pero yo protejo a las personas laburantes que están conmigo”.

Ante el malestar causado por la posibilidad de quedar sin fuente de ingresos, empezaron a “tener ideas de cómo seguir trabajando y no tener el caballito en la calle”. “Se presentaron muchos proyectos, como pasó en Buenos Aires con Centros Verdes, y así ya no existiría en muchas partes el caballito laburando, o sea la tracción a sangre; pero acá hicieron oídos sordos a los proyectos”, cuestiona.

Para Mónica, su trabajo significa su orgullo: “Soy laburante, mis manos tienen callos, los que te produce el trabajo. Es por eso que nosotros no pedimos planes ni ayudas, pedimos que se nos escuche y se nos deje trabajar. Mientras tenga vida, voy a seguir reclamando dignidad para mis compañeros trabajadores, que sean reconocidos como tales, que tengamos nuestro galpón de reciclado, que la sociedad empiece a vernos de otra forma. Hasta ahora vos vas con un caballo y te dicen ‘a estos negros hay que prenderles fuego’, ‘hay que sacarles el animalito que lo están haciendo sufrir’. Y ese ‘negro’ como le dicen, ¿no está también sufriendo? Muchos tienen que salir con fiebre, con sol, con frío, con lluvia o sino no viene el plato de comida a la mesa”.

“Después si ese ‘negro’ reclama un derecho, es un ‘negro de miércoles’; pero si se calla la boca se tiene que morir de hambre y todos estamos contentos. Siempre la vara cae sobre los que menos tienen”.

 

Rubén Eduardo

“Empecé en esto porque no había otra cosa que hacer, aparte mis padres fueron carreros así que lo único que tuve que hacer fue agarrar uno”, recuerda Rubén, quien hace “unos ocho o nueve años” que forma parte de la Cooperativa.

Confía que “tomó a mal” la noticia de la ordenanza que prohíbe la tracción animal o a sangre: “Me afectó mucho a mí y a mi familia. Mi trabajo para mí es todo, con eso vivo, con eso como; si no tengo ese laburo, otra cosa no hago. Por ahí tengo una que otra vez una changuita, pero con el carro traes para comer, traes para todo. No es una cosa que nos da nadie, sino que tenemos que ir a buscarlo”.

“Si nos sacan esto chau, nos cagamos de hambre, ¿qué nos queda?, ¿ir a robar únicamente?”, cuestiona y asegura que la única solución es seguir trabajando. “Nos quieren sacar los carros, pero no nos quieren dar nada. Entonces que nos dejen laburar tranquilos, si no molestamos a nadie”.